Estoy sin palabras.
Es verdad, no he podido ordenar mis pensamientos en todo el día, no puedo terminar de creermelo. Solo hay una cosa que tengo clara, pero eso es algo que todo en mente todo el tiempo: "yo quiero mi chole".
Como deseaba estar en primera fila me fuí desde la noche del viernes a hacer fila, y para mi sorpresa, había unos trescientos mechudos adelante mío en la entrada, y entonces nos informaron que solo los que estabamos en ese momento entraríamos por la noche, los demás ingresarían el sábado por la mañana.
En ese momento nuestros planes se fueron al carajo (ël llegaría al amanecer con las provisiones), tuve que llamar a Diego y decirle que se vienera volando al Simón Bolivar. Y así, a la media noche llegó Diego con una bolsa con comida y agua listo a pasar la noche en la calle conmigo; me gusta mucho esa actitud guerrera de mi amigo, no solo por la actitud en sí misma, sino porque en la mañana había estado en
hemodialisis y en la noche ya estaba dispuesto a todo. Poco después llegó Karen, una amiga de Diego (¡por fin la conocí!) y estuvimos listos para pasar la noche acostados en el pavimento de la carrera 48 a unos 6 metros de la segunda línea de seguridad.
Mucho frío, mucha incomodidad, el tiempo parecía no avanzar, pero por fin amaneció. No sé por qué, pero cuando desperté había más gente adelante de nosotros.
Desde que amaneció estuvimos de pie en medio del desorden, sin posibilidades de descansar a riesgo de perder el puesto y por supuesto la dormida en la calle. Y en esas, hubo un momento en el que ví a Diego muy palido, la verdad me asusté mucho, pero traté de mantener la calma y le pregunte que pasaba:
- ¿Estas bien dude?
- Sí, solo estoy un poco cansado, es todo - me respondió él con esa actitud guerrera de siempre
- Pero, ¿cansado como?, hhmmm... ¿es muscular? ¿o es orgánico?
- No, es muscular, estoy cansado de la espalda
Total, Diego se fue a descansar al pasto mientras Karen y yo seguiamos esperando, pero para mi sorpresa cuando regresó se logró meter por entre la gente haciendose a un mejor puesto. Karen fue para allá con algunas de las personas con las que estabamos desde el principio, y así pasaron otras cuatro horas.
En medio de la montonera, entramos al Parque Metropolitano Simón Bolivar, lo ¿malo? es que tocó acabarse todo lo que no viniera en bolsa (gaseosa, agua, comida enlatada, bebidas energizantes), y pues tomé toda la gaseosa y agua que me entró, también me tomé una lata de redbull y medio tarro de powerade que alguien me pasó, eso sí fue bueno, porque en menos de nada sentí el poderoso efecto de la
taurina, lo que fue una fortuna, pues pude contener la presión de la gente que empujaba hacía el filtro, y una vez me requisaron (sobre la revisión de mi maleta y la bolsa con la comida debo decir que los policias lo hicieron bien) me colgué las cosas y salí corriendo en una explosión de energia gracias a la cuál pude hacerme a un lugar en el lado derecho del escenario con solo una persona delante de nosotros.
Así sería el pique que metí, que después de que llamé a Diego para que llegara con Karen al sitio que había conseguido me sentí nuevamente cansado, como si me hubiera acabado todo el efecto del redbull en ese instante; y aún faltaban unas siete horas para KISS saliera al escenario.
Pues en medio del cansancio, Karen se acostó a tratar de dormir un poco, y yo la cubrí con mi chaqueta (la que me regalaron en la empresa Valet Confort), y se veía muy linda durmiendo, entonces pensé que era un hombre afortunado, no solo por estar en el concierto de KISS, sino por hacerlo en compañia de Diego, y también me agradó tener la compañia de Karen, y entonces por mi mente cruzaron Roberth y en Angelica cuando fueron a Tominé con Sergio y lo único que pensé fue: "¡y te la tenías que tirar ¿no?!" Me pareció patetico, no poder disfrutar de una compañia sin que todo tenga que conducir inevitablemente al sexo.
En fin...
El sol comenzó a bajar, sacamos el maquillaje y aprovechando la presencia de un ex-compañero de trabajo de Diego con el que nos encontramos casualmente adentro del Simón Bolivar nos maquillamos, él como Gene Simmons, yo como Paul Stanley, y Karen con una estrella similar a un arlequin. Era definitivamente un buen día. Sin embargo faltaba aún la presentación de los malditos teloneros.
No sé que esperaban, ¡¿Qué los aplaudieramos?! Salieron con una actitud despota y provocadora frente (esa actitud de "estamos acá y nos tienen que escuchar obligatoriamente") a un público que los desaprobaba desde un principio, ¡¡YO NO PAGUÉ PARA VER A ESA GENTE!! y la desaprobación era generalizada, y a eso sumenle el pesimo sonido. Ojalá no volvamos a saber nada de esa gente tan despota, despreciable y malos músicos.

En fin...
Finalmente salió KISS, y todo fue felicidad.
De hecho se me salieron las lagrimas cuando arrancó el concierto, en medio de la lluvia, alzando mis brazos para saludar a Tommy que tocaba al lado derecho de la tarima, y mirando con detenimiento a Paul, disfrutando de la música y de un espectaculo que no me daba un instante para interiorizar lo que pasaba, que era un huracan de emociones entre la música, la presentación de los artístas y el increíble montaje en medio de la euforía de las ¿qué se yo? 35.000 almas que explotaban de alegría en el concierto.
Yo estaba muy nervioso, pues no sabía en qué momento exactamente debía mostrar mi cartel. Mandé a hacer un aviso de un metro por un metro con la imagen del post anterior. Tenía la esperanza de que alguna camara lo captara, tenía la esperanza que en el otro lado del continente ella supiera que la amo y que quiero pasar el resto de mi vida con ella, y mientras pasaban estas palabras por mi mente el público pedía a la banda que cantara "Forever", y ... LO HICIERON. Y saqué mi letrero, y lo guardé rápidamente, estaba muy nervioso, y sabía que no había ninguna camara ponchandolo. Pero yo sabía en mi corazón lo que necesitaba saber desde hace tiempo:
"Veo mi futuro cuando miro tus ojos
tomo tu amor para que mi corazón viva
porque he vivido creyendo que todo amor es ciego
pero todo sobre tí me dice que esta vez es
*****
Para siempre, esta vez lo sé
Y no tengo dudas en mi mente
Para siempre, hasta que mi vida se acabe
Nena, yo te amaré para siempre"
Soy un hombre afortunado por tener acá en el cruce del cielo una estrella en el cielo del norte que me dice a dónde ir, y muchas señales como ésta en mi camino.
Gracias KISS.
Tags: KISS, Bogota, 2009