Norbey en el cruce del cielo

martes, 26 de mayo de 2009



Ha pasado poco más de una semana desde que comencé a trabajar en la universidad, y la verdad no estoy satisfecho, el trabajo no ha sido como yo lo imaginaba, yo tenía otras espectativas, y al parecer la jefe también esperaba una cosa diferente de mí.

Como sea, no he hecho otra cosa aparte de digitar.

Pues Diego me dice que aguante al lado del cañón (mi especialidad), que de entrada es un buen sueldo por estar de digitador.  Y tiene razón en parte, pero es que yo no quiero "digitar", de hecho no me interesa NADA, lo único que quiero es poder subirme a un avión y llegar hasta donde ella está esperandome.

Y en la mitad del camino se me aparece una rana cosmica y me pregunta lo obvio: ¿No te das cuenta que así nunca vas a llegar? Pero claro que me doy cuenta, me descubro en la noche cantando en silencio, dejando que el rock me ayude a asimilar la realidad, y se me salen las lagrimas (como anoche) y me doy cuenta que es porque la necesito a mi lado y no he podido conseguirlo.

¿Pero por qué no simplemente compró un pasaje y me voy? Tal vez yo lo vea muy complicado, pero debo llegar, instalarme, conseguir un trabajo, y hacerlo rápido y bien para que no me deporten, pues a los Colombianos nos piden visa en todo el mundo excepto en tres paises.

Total, no puedo dejar el trabajo ahora, tengo que aguantar y ahorrar dinero, pero sobretodo, ponerme más alerta a cualquier oportunidad, cualquier opción, pues en definitiva este trabajo en el que estoy no es el que estaba esperando, el que estaba deseando, pero ni modo, trabajo es trabajo.

"Kaeru" significa: "ir a casa", en el sentido de volver al lugar que le es propio. Mi corazón me dice que mi "kaeru" es donde quiera que éste mi Rocio; en el lugar dónde se posa la estrella, allá es donde debo ir; y diga lo que diga la rana cosmica, sé que llegaré, así que: "¡Ya callate Kaeru!"

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